sábado, 4 de febrero de 2012

Capítulo 3.~Voces que hablan.

Nadia pasó toda la mañana con su nueva amiga Jess, y resultó que tenían un mogollón de cosas en común. Pasearon por la playa, subieron a la colina y hablaron sentadas en un banco.
Jess vivía en la pequeña casa junto al acantilado con su abuela, porque sus padres habían muerto cuando ella tenía 5 años, en un accidente de avión. Su hermano estaba en la universidad, y hacía dos años que no la visitaba.
Quedaron para esa misma tarde.
Nadia subió a su habitación. Era la hora de comer y ya estaban todos sentados a la mesa, pero ella no tenía hambre, así que subió a su habitación, y con Marry You, de Bruno Mars, decidió aprovechar el viejo cuaderno que había encontrado en el cajón y escribir un diario.
3 de Septiembre
“Querido diario:
Hoy comienzo a escribir en este viejo cuaderno mi vida privada; sí, eso que no les cuento ni a mis padres ni a mis amigos.
Comencemos: acabo de mudarme a Priston, y esto no tiene mala pinta, para nada. Hoy mismo he salido a dar una vuelta, y he conocido a una chica genial: se llama Jess, y es muy divertida. Esta tarde hemos quedado para dar una vuelta por ahí, me va a presentar al que dice que es su único amigo. Dice que es guapísimo, que estuvieron saliendo pero que no funcionó. Luego te cuento, que me tengo que preparar ;) ¡Besitos!”

Miró el reloj: las cuatro ¡ya! No le iba a dar tiempo a prepararse. Habían quedado a las cinco con Damen y Jess, ¡y no se había lavado el pelo ni se había arreglado!
--Una hora más tarde--
Nadia estaba más guapa que nunca: se había echado rímel y se había pintado la raya, de color azul, acorde con sus ojos. Llevaba una camiseta de la bandera de EEUU, unos shorts vaqueros desgastados y unas converse rojas. Se había recogido el pelo en un moño deshecho.
Bajó las escaleras sigilosamente, para no despertar a sus padres de la siesta.
-          ¿Adónde vas, Nadia?- le preguntó su padre. Pues no, no estaban en la siesta. Estaban viendo la película que echaban en la Fox.
-          Voy a salir, he quedado.
-          ¿Con quién?
-          Con mi nueva amiga. Se llama Jess, es la chica que vive en la casa del acantilado.
-          Está bien. ¡Diviértete! Y vuelve antes de las 10.
-          ¡Vale!
Se encontró con Jess en la puerta de su casa. Ésta también se había arreglado bastante. Tras los típicos cumplidos, Jess dijo:
-          Vamos a ir a tocar a Damen a su casa. No queda lejos de aquí.
-          Bien.
Tras un incómodo silencio, llegaron a la casa. Era alegre, de color amarillo, y con muchas flores en las ventanas.
-          Te gustará Damen- dijo Jess antes de tocar el timbre.- Es un buen chico, divertido, y además muy guapo.
Salió por la puerta un chico de pelo rubio y con los ojos azules. A Nadia tampoco le sorprendió: había salido con chicos así, y todos eran idiotas. Se saludaron cortésmente, pero estaban bastante cortados. Fue Jess la que rompió el hielo diciendo:
-          Damen, a Nadia le gusta mucho la música; de hecho ella toca el clarinete.
-          ¿En serio?- contestó Damen sorprendido, volviendo la vista hacia Nadia- Ya pensaba yo que era de los únicos músicos de Prinston…te apuntarás entonces al taller de música del instituto, ¿no?
-          ¡Claro!- dijo Nadia, contenta de haber encontrado una afición en común con Damen.- Cuenta conmigo. ¿Y tú qué instrumento tocas?
-          En mi familia la música es una tradición muy arraigada, así que toco el piano, la guitarra, el saxofón y la batería.
-          ¡Wow!- exclamó Nadia.- Eres un hombre orquesta…
-          Digamos que sí.- Damen rió. Aquella chica era realmente simpática…y muy guapa, además.
La tarde transcurrió apaciblemente. Fueron a la playa, y charlaron durante horas, hasta que los últimos rayos del sol despuntaron en el horizonte. Era hora de irse.
En cuanto llegó a casa, Nadia sacó su diario con ansia.

“¡Damen es un chico genial! Es divertido, simpático, guapo, ¡y además es músico! Me encanta. Espero que podamos quedar algún día para ensayar y, quién sabe, quizá surja algo de esas “sesiones de estudio musical”. Siento que es él. El que yo andaba esperando. El indicado. No le suelo hacer demasiado caso a mi corazón, pero esta vez algo me dice que no se equivoca.
Por lo demás sin novedades. Mañana te cuento más sobre mi vida. Ahora me voy a la cama, ya sé que es pronto, sólo son las 11, pero tengo sueño…
Soñaré con él, seguro.
Nadia.”

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